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Legal Product Design: Universidad Autónoma de Chile inicia microcredencial internacional este 30 de septiembre

La nueva microcredencial reunirá a estudiantes de distintas universidades de más de cinco países de Latinoamérica, entre ellos Chile, Bolivia, Perú, México y Costa Rica. La propuesta busca formar un perfil emergente en la industria legal: profesionales capaces de comprender problemas, diseñar servicios y convertir conocimiento jurídico en nuevos productos apoyados por tecnología e inteligencia artificial.

Por Equipo Legalmente Ágil / / 6 min de lectura

Ilustración editorial del artículo: Legal Product Design: Universidad Autónoma de Chile inicia microcredencial internacional este 30 de septiembre

Era junio de 2026 y tres abogados chilenos recorrían, en Valencia, España, un lugar bastante distinto al de una facultad de Derecho. A su alrededor, cientos de startups de distintas partes del mundo ocupaban grandes espacios abiertos para desarrollar nuevos productos, modelos de inteligencia artificial, soluciones tecnológicas y modelos de negocio, en un entorno donde probar, equivocarse y volver a construir forma parte del trabajo diario.

Estaban en Lanzadera, en el antiguo puerto de Valencia, donde antiguas instalaciones vinculadas a la actividad portuaria y a la Copa América, una de las competiciones de regatas más importantes del mundo, fueron reconvertidas en modernas instalaciones que hoy albergan un enorme ecosistema de emprendimiento creado para impulsar y acelerar startups. Allí conviven emprendedores, mentores, especialistas, inversores, grandes empresas y equipos que trabajan diariamente en desarrollar y escalar nuevos negocios. Lanzadera forma parte de Marina de Empresas, la iniciativa impulsada por Juan Roig, presidente de Mercadona, que reúne en un mismo complejo formación empresarial, aceleración e inversión y donde, desde 2013, han pasado 1.700 startups de múltiples industrias.

Edificio de Lanzadera en el puerto de Valencia, sede de uno de los principales ecosistemas de startups, innovación y emprendimiento de España.
Edificio de Lanzadera en La Marina de Valencia, uno de los principales hubs de emprendimiento y aceleración de startups de España.

Para los abogados chilenos era difícil recorrer un lugar así sin hablar de innovación y trasladar inmediatamente esa lógica a su quehacer diario: el mundo legal. En una sala, alguien validaba un producto; en otra, un equipo intentaba descubrir por qué sus usuarios no estaban utilizando una funcionalidad; más allá se hablaba de inteligencia artificial, métricas, crecimiento, inversión o de cómo transformar una idea que todavía estaba en una pantalla en un negocio real. El propio modelo de Lanzadera se construye alrededor de esa lógica: aprender rápido, reducir incertidumbre, recibir mentoría e iterar continuamente sobre el producto.

Ese día estaban allí Sebastián Bozzo, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Chile; Hernán López, académico de la misma casa de estudios y de Carver University, Estados Unidos, especialista en inteligencia artificial; y Felipe Besnier, abogado, CEO de Legalfit y Co founder de Leida, quien se encontraba participando en el programa de aceleración de Lanzadera.

Felipe Besnier, Hernán López y Sebastián Bozzo en Lanzadera, Valencia, durante la visita que dio origen a la microcredencial internacional en Legal Product Design.
Felipe Besnier, Hernán López y Sebastián Bozzo durante su visita a Lanzadera, en Valencia, donde comenzó a gestarse la idea de la microcredencial internacional en Legal Product Design.

Los académicos habían sido invitados por Besnier a una visita al centro de alto rendiemiento de starup junto a una comitiva de Lanzadera. Fue en ese contexto que, mientras recorrían el hub coincidieron en una pregunta: ¿Por qué esta forma de trabajar resulta tan habitual en otras industrias y todavía tan excepcional en la industria legal? Tecnología, banca, retail, movilidad o salud llevan años incorporando equipos dedicados a investigar usuarios, diseñar experiencias, probar hipótesis, desarrollar productos y corregir rápidamente aquello que no funciona. Ahora, además, la inteligencia artificial está acelerando todavía más esa capacidad de construir.

Fue así como los tres abogados llegaron a una conclusión: muchas veces el problema no es la falta de tecnología, recursos o incluso voluntad. Faltan profesionales formados para diseñar productos y servicios que, al mismo tiempo, comprendan las particularidades de una industria tan compleja como la legal.

Ahí comenzó a tomar forma la idea: “¿Y si formamos a quienes diseñarán los productos y servicios legales del futuro?”, se preguntaron.

Cinco meses después de aquella visita a Valencia, España, la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Chile dará inicio, este 30 de septiembre, a la microcredencial internacional Legal Product Design: "El nuevo perfil profesional que transformará el ecosistema legal”.

El programa se desarrollará durante diez semanas y propone algo poco habitual en la formación jurídica tradicional: enseñar a los estudiantes cómo trabajan los equipos de producto de las startups tecnológicas.

Los participantes deberán descubrir problemas, investigar usuarios, diseñar soluciones, validar hipótesis, construir un MVP utilizando inteligencia artificial, comprender modelos de negocio legaltech y finalmente presentar su producto frente a un jurado especializado. Toda la microcredencial se organiza bajo una metodología de “aprender haciendo” y gira alrededor del desarrollo de un proyecto real.

No se trata, por tanto, simplemente de enseñar a utilizar ChatGPT, Claude, Gemini o presentar las últimas herramientas de LegalTech.

La apuesta es diferente: enseñar a decidir qué vale la pena construir con esa tecnología. Ta como explica Sebastián Bozzo, “El enfoque pedagógico promueve el uso de metodologías ágiles y el trabajo interdisciplinario”. El objetivo, señala, "Es preparar a los estudiantes para liderar procesos de modernización en firmas de abogados, departamentos legales corporativos e instituciones públicas".

Llevar un poco de Lanzadera al aula

Aquella visita a uno de los principales hub de innovación de Europa también terminó influyendo en la manera en que se diseñó este programa.

Si el Legal Product Design consiste en construir, probar, equivocarse, validar y volver a construir, parecía contradictorio enseñarlo únicamente desde la teoría. Por eso, junto con académicos, participarán fundadores y altos ejecutivos de empresas legaltech de América Latina que actualmente están diseñando, construyendo y escalando productos para la industria jurídica. La propuesta es que los estudiantes no solo conozcan conceptos de innovación, sino que escuchen las decisiones, errores y aprendizajes de quienes hoy están intentando transformar el mercado desde dentro. La propia Universidad define al cuerpo académico precisamente bajo esa lógica práctica y conectada con las necesidades reales de la industria.

Es, en cierta forma, intentar trasladar parte de aquella experiencia de Valencia al aula: equipos interdisciplinarios, proyectos concretos, uso intensivo de IA, mentorías, experimentación y un Hackathon Legal AI como cierre.

Un aula que cruza fronteras

La experiencia será además internacional. La microcredencial reunirá a estudiantes de distintas universidades de más de cinco países de Latinoamérica, entre ellos Chile, Bolivia, Perú, México y Costa Rica, quienes trabajarán conjuntamente en equipos durante el desarrollo de sus proyectos todos de forma sincrónica.

Ese componente no es secundario. Un producto legal no se diseña en abstracto: depende de sus usuarios, de su mercado y también de su contexto regulatorio.

Para Bozzo, “El carácter internacional de esta certificación aporta una visión global de las tendencias actuales en legaltech y legal operations, garantizando un aprendizaje alineado con los estándares más exigentes de la industria”.

Otro aspecto relevante es que las universidades participantes han becado a sus estudiantes para cursar esta microcredencial, que les permitirá obtener una certificación oficial en Legal Product Design otorgada por la Universidad Autónoma de Chile.

Del abogado que utiliza IA al que diseña con ella

Quizás esta sea finalmente la discusión más interesante detrás de la microcredencial. La inteligencia artificial está haciendo cada vez más accesible la capacidad de investigar, redactar, automatizar, analizar información e incluso construir software. Actividades que hasta hace pocos años requerían meses de trabajo o importantes recursos tecnológicos pueden comenzar hoy con una instrucción escrita en lenguaje natural.

Eso hace que saber utilizar tecnología sea necesario, pero probablemente ya no suficiente. Alguien tendrá que identificar el problema correcto. Entender a quién afecta. Diseñar la experiencia. Decidir qué automatizar y qué no. Validar que la solución realmente funciona. Pensar cómo se integra al trabajo jurídico y cómo puede sostenerse como servicio o como negocio.

Ese espacio es precisamente el que busca ocupar el Legal Product Designer.

No significa que todos los abogados deban convertirse en diseñadores de producto ni que todos tengan que fundar una startup. Pero cada vez más profesionales trabajarán en lugares donde se cruzarán Derecho, inteligencia artificial, experiencia de usuario, procesos, tecnología y negocio.

Quizá aquella conversación entre tres abogados chilenos mientras recorrían un hub de startups en Valencia resumió muy bien el desafío: mientras otras industrias avanzan aceleradamente en el diseño de nuevos productos y servicios apoyados por inteligencia artificial, la industria legal también necesitará profesionales preparados para construir los suyos.

La tecnología ya está llegando. Ahora necesitamos formar a quienes sepan qué hacer con ella.

Equipo Legalmente Ágil — Legalmente Ágil