02/Futuro del trabajo
Todos los insightsLos nuevos roles del abogado en organizaciones que ya cambiaron
Legal Ops, Legal Engineer, Legal Product Designer. No son títulos de moda: son funciones que aparecen cuando el trabajo legal se organiza distinto.
Por Felipe Besnier / / 2 min de lectura

Los nombres de estos roles generan escepticismo, y con cierta razón: circulan bastante etiqueta vacía. Pero detrás de los mejores casos hay algo concreto. Cuando una organización legal crece o cambia su forma de trabajar, aparecen tareas que nadie tenía asignadas y que no son ejercicio profesional en sentido clásico. Los roles nuevos son la respuesta a ese vacío.
El primero en aparecer suele ser el de Legal Operations. Su función es que el área funcione como sistema: procesos, herramientas, datos, proveedores, presupuesto, medición. Antes de que exista, esas tareas las hace a ratos quien puede, normalmente alguien senior en el tiempo que le sobra, que es ninguno. El resultado es que nunca se hacen bien.
El segundo es el Legal Engineer, que se ocupa de convertir criterios y procesos jurídicos en estructuras que una herramienta pueda ejecutar. Requiere entender lo jurídico con precisión y pensar en términos de condiciones y datos. No es un desarrollador ni un abogado tradicional; es el punto donde ambos mundos se traducen.
El tercero es el Legal Product Designer, enfocado en cómo se experimenta el servicio: quién lo usa, en qué momento, con qué información y con cuánta fricción. Aporta métodos de investigación y validación que en el mundo legal apenas se aplican.
Lo interesante es que estos roles no se crean por moda sino por saturación. Aparecen cuando el volumen de trabajo no rutinario supera lo que se puede resolver informalmente. Crearlos antes de ese punto suele terminar en una persona sin mandato claro, y esa es la causa más frecuente de fracaso: se contrata el rol sin darle autoridad para cambiar nada.
Sobre el perfil, hay una discusión legítima sobre si deben ser abogados. Mi experiencia es que ayuda serlo para el Legal Engineer, por la precisión conceptual que exige, y no es imprescindible para Legal Ops ni para diseño, donde el método importa más que la formación jurídica. Lo que sí es imprescindible en todos los casos es credibilidad interna suficiente para que el equipo legal escuche.
También conviene ser realista con la carrera. Estos roles todavía tienen trayectorias poco definidas en muchas organizaciones, y quien los toma asume cierta incertidumbre sobre hacia dónde progresa. Nombrarlo abiertamente es más honesto que vender un futuro que aún se está construyendo.
Para una organización que se lo plantea, la pregunta inicial no es qué rol contratar. Es qué trabajo hoy no tiene dueño y está costando caro en silencio.
Felipe Besnier — Legalmente Ágil


